marzo 4, 2021
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“Sounds of Silence” (1966) | Revieja

Os presentamos una nueva sección de Indiehache: la Revieja, que estará dedicada en cada una de sus momentos a comentar discos y álbumes que cumplen un aniversario importante y que nos han acompañado durante nuestras vidas. Inauguramos la sección con el segundo LP de Simon & Garfunkel “Sounds of Silence”, publicado el 17 de enero de 1966, hace 55 años.

Dos amigos de la infancia se unen para tocar canciones folk. Una de ellas les llevó a firmar un contrato con el que empezaron a publicar música con Columbia Records. El nombre de su segundo álbum de estudio, “Sounds of Silence” (1966), es un recordatorio de su primer, y quizás, mayor éxito. En nuestra primera revieja, dejamos que nos envuelvan los sonidos del silencio.

Según a qué sesgo generacional se pregunte, Simon & Garfunkel pueden significar varias cosas. El primer contacto para una milenial cuyos padres no escuchaban música en casa, consistió en escuchar en la radio sus temas. En especial, una melodía cautivadora e incluso oscura que lleva como título “The sound of silence”.

Para otros, esa canción forma parte de El Graduado (1967), una película protagonizada por Dustin Hoffman. La cinta empieza y termina con “The Sound of Silence”, tema que el director Mike Nichols escogió expresamente para el largometraje, cuya banda sonora fue compuesta por Paul Simon, la mitad del dúo.

Un elemento esencial de la dinámica de Simon & Garfunkel recaía en el asunto de la composición. Paul Simon era el encargado de ese aspecto en la mayoría de la música del grupo. Todas las canciones de “Sounds of Silence” (menos una excepción) están firmadas por él y su guitarra. Art Garfunkel le acompañaba con su voz de tenor. Un trabajo melódico que contribuye de manera esencial al encanto del dúo.

Así pues, Sounds of Silence abre con los versos “Hello darkness, my old friend…”. Una versión de “The Sound of Silence” con más arreglos que la original acústica. Las novedades solo la hacen más desoladora y encantadora si cabe. Lo terrible del silencio y la soledad que lleva a la ignorancia y la desinformación en la sociedad.

Le sigue “Leaves That Are Green”, una canción en la que predominan acordes mayores mientras Paul y Art cantan una letra melancólica sobre el paso del tiempo. “Blessed” habla de la desesperación y de sentirse abandonado por Dios. En su obra, Simon utiliza constantemente referencias bíblicas, además de a su ciudad, Nueva York. Como hijo de judíos criado en Queens, estas dos ideas aparecen en varias de sus composiciones.

Kathy’s song” es una simple canción de amor acompañada tan solo de una guitarra acústica. El ritmo se acelera con “Somewhere they can’t find me”, que recuerda a su primer álbum “Wednesday Morning, 3 A.M” (1964). El primer lado del disco (sí, antes funcionaban así) lo cierra la instrumental “Anji“, compuesta en 1961 por Davey Graham, uno de los guitarristas de folk más importantes de la década de los sesenta.

El segundo lado del álbum comienza con una rendición al poema de Edwin Arlington Robinson, “Richard Cory”, que trata sobre la explotación laboral y las diferencias sociales. Otra historia de terceros, esta vez escrita por Simon, “A Most Peculiar Man”, inspirada por una noticia que leyó en el periódico cuando vivía en Inglaterra. Con esta van dos canciones sobre suicidas seguidas.

La nostalgia vuelve en forma de “April Come She Will”, un tema corto que es uno de los más conocidos del dúo. “We’ve Got a Groovy Thing Goin” es la continuación de “Anji”. Simon convierte la canción en una solicitud de piedad hacia un interés romántico.

El disco termina con “I Am a Rock”. La soledad tranquila e idílica, pero una soledad forzada por el daño que los demás provocan. Un aislamiento hacia todo el mundo para protegerse del sufrimiento.

Han pasado 55 años de la publicación de “Sounds of Silence” el 17 de enero de 1966. El disco es uno de los mayores clásicos de la historia de la música. Aunque por él hayan pasado décadas y la música haya tirado por derroteros más adornados, es indudable que hay algo especial en la sencillez de Simon & Garfunkel. El tiempo pasa, sí; pero la soledad, la nostalgia, el amor y el desamor son sempiternos para el ser humano.

Ya sea a través de memes o de versiones, Simon & Garfunkel han permanecido en la cultura pop, como rocas. Generación tras generación. Al encontrar algunos de sus vinilos en la colección olvidada de casa de mi padre, creí que el silencio del que tanto cantaban desaparecía al menos un poco, al menos por unos instantes.

La revieja solo acaba de empezar, ¿Quieres que reseñemos discos con algo de polvo en tu cajón? te leemos en comentarios y en indiehache@gmail.com

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