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Ethel Cain volvió a tierras madrileñas en Noches del Botánico en un concierto que encapsula su trayectoria hasta el momento.

Si hay algo que se pueda decir de Hayden Anhedonia es que siempre es fiel a la música que quiere hacer. Tras un Preacher’s Daughter que encandiló a la crítica, publicó Perverts un disco basado en el ambient con apenas retazos de pop. La narrativa de su álbum debut continúa en Willoughby Tucker, I’ll Always Love You una precuela en la que cuenta el inicio y final una trágica historia de amor.

El Sur estadounidense en el Jardín Botánico

Entre malezas que recrean una Florida pantanosa, surgieron Hayden Anhedonia y su banda con Sunday Morning. A continuación, American Teenager levantó al público que cantó la canción entregado.

Para la tercera elección, la artista presentó Janie y nos regaló una de las canciones más reconocidas de su último disco y la que lo encabeza.

Después, continuó con la envolvente y magnética Nettles para después pasar por Willoughby’s Interlude.

Dust Bowl la unión entre ambient y una historia que atrapa al publico, con un silencio casi sepulcral (excepto algún comentario de algún miembro del público que no puede evitar vitorear o dar su opinión (afortunadamente, comparado con otros conciertos, el ambiente fue respetuoso y distendido)

Tras el paso por el último disco, Ptolomea apareció celebrada con vítores. Una de las canciones con un clímax más acuciante de su álbum debut. La voz de Anhedonia suena igual de cruda, emocional y angelical como en las grabaciones. La banda que le acompaña también forma parte del cómputo que resulta en uns catarsis en el escenario principal de Noches del Botánico.

La continuación Gibson Girl es una canción sensual, pero oscura (ya que forma parte de un disco en el que una chica acaba muerta. Anhedonia volvió a acercarse al publico para cantar con las personas que coreaban la letra.

Después del pequeño throwback, volvemos a su lanzamiento más actual con el combo Radio Towers y Tempest, que retratan los últimos momentos de la relación entre Ethel y Willoughby.

Como no podría ser de otra manera, A House in Nebraska dio el final falso al concierto, con Anhedonia dirigiendo el micrófono al público, que consiguió los elogios de la artista por «estar entonados».

Efectivamente, ese no fue el final real, ya que tras un corto intervalo de tiempo, Anhedonia y su banda volvieron al escenario para tocar Crush, la canción con la que Ethel Cain se dio conocer en tiempos de pandemia.

«Si os sabéis esta, quiero que cantéis conmigo». Asi introdujo (en inglés) la favorita Sun Bleached Flies, un cierre emocional y catártico de una velada en la que demostró que por poco tiempo que pase entre sus visitas, Ethel Cain ya tiene un espacio y un público completamente devoto.

Post Author: indiehache

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