Black Country, New Road regresaron a Madrid gracias al ciclo de conciertos Sound Isidro justo tres años después de su primer concierto en la capital. Con Forever Howlong bajo el brazo y una amplia gira que continuará hasta fin de año, el sexteto británico llegó a La Riviera ante los vítores de un público entregado.
Strangers, su estreno más reciente para el disco benéfico Help(2), fue la primera en sonar en el escenario. Quizá una de las canciones más corales de la banda, con las tres vocalistas principales al frente. El repaso completo a su disco más reciente empezó a continuación, aunque desordenado, con Two Horses: una magnífica rendición de May Kershaw al piano, la batería de Charlie Wayne y con la dulce voz de Georgia Ellery. Le siguió la animada y fabulosa (en el doble sentido) The Big Spin, encadenada con Salem Sisters, ya que bien podrían ser canciones hermanas.
La sentimental Mary demostró de nuevo lo bien que armonizan las tres voces femeninas. A continuación, llegó la celebrada Nancy Tries to Take the Night, una de las canciones más melancólicas y a la vez, épicas de la banda. Con dos canciones devastadoras, Besties ayudó a que el público de La Riviera se animase un poco (aunque la letra de la canción tampoco sea excesivamente alegre).
Dando un respiro a Forever Howlong, The Ballad of El Goodo originalmente de Big Star, sacó el lado más rockero de la formación.

Black Country, New Road Forever
Tyler Hyde aprovechó para dar las gracias al público por el continuo apoyo a la banda que se ha «regenerado» varias veces. Y es que la llegada de BC,NR a Madrid viene acompañada de la noticia de que su ex-«líder» Isaac Wood volverá a los escenarios teloneando a Phoebe Bridgers tras su retirada repentina antes de la salida de su segundo álbum Ants From Up There. Obviamente, en ningún momento se refirieron a este hecho y quién sabe si llegarán a hacerlo.
El recorrido al tercer álbum de estudio continuó con Tyler Hyde al piano con la balada Socks. Tras ella, May Kershaw volvió a tomar posesión del piano con For The Cold Country, una de las canciones destacas de toda su discografía. Obviamente, el turno le tocaba después a Ellery con la preciosa canción que cierra el disco Goodbye (Don’t Tell Me).
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la homónima Forever Howlong, con Kershaw dirigiendo al resto de componentes con flautas. Este fue uno de los múltiples momentos en el que se pudo comprobar la increíble compenetración y complicidad de la banda. No es noticia que los seis miembros de Black Country, New Road son músicos virtuosos, ya sean de conservatorio (Ellery, Lewis Evans, Kershaw) o autodidactas (Luke Evans, Hyde, Wayne). También multi instrumentalistas en su mayor parte, pero además de por sus composiciones; destacan por provocar sentimientos en su interpretación en directo, que no deja de ser impecable.

Reivindicadas, regeneradas, reinventadas
Antes de despedirse, Tyler Hyde recordó la importancia de lo olvidar al pueblo palestino y pidió unos vítores, que fueron respondidos con entusiasmo. Happy Birthday fue la encargada de cerrar la noche, con un mensaje sobre los privilegios y la desconexión a la que pueden llevar.
Black Country New Road demostraron una vez más por qué son una de las bandas más interesantes del panorama actual, tanto en grabación como en directo. Grupos que apuestan por crear la música que les apetece, sin tener en cuenta las modas y las reglas. Por eso son tan importantes ciclos como Sound Isidro, que acercan estas artistas a salas y no sólo a festivales (que también tienen su encanto, pero no ofrecen una experiencia íntima y muchas veces se ven limitadas a un estricto horario o inclemencias temporales.
No sabemos cuándo tendremos la oportunidad de poder disfrutar del directo de Black Country, New Road; pero les esperamos con los brazos abiertos.
