Pocas artistas tienen el poder de convocatoria para poder llenar 3 noches seguidas un recinto como el de Rigoberta Bandini. Sin embargo, Paula Ribó siempre ha sido una excepción desde que irrumpió en la escena musical pop a principios de esta década en época de confinamiento. Ayer pudimos comprobarlo en su segunda noche en el escenario de Noches del Botánico.
Tras un comienzo lleno de teatralidad con Jajaja, CXT y Simpática pero problemática; In Spain We Call It (Soledad) la primera canción viral de la catalana, levantó al público del Real Jardín Botánico Alfonso XIII. Volviendo también a sus raíces, llegó Fiesta, una «canción del confinamiento» como la define la artista. Se echa de menos lo que no puedes tener y el tema encapsula ese extraño sentimiento de querer salir a bailar en un ejercicio colectivo cuando no era posible.
Otro éxito que levantó al público fue Canciones de amor a ti, una de las canciones más románticas de la artista. Luego llego el momento de un «descanso» tras recorrer el escenario con las bailarinas en las canciones anteriores. La Pulga en el Sofá se interpretó con un sofá literal en escena.
Una canción coreada fue Pamela Anderson, en la que se desafía la visión démodé de un icono hollywoodiense que ha sabido reinventarse tras vivir décadas bajo un foco que no le trataba más allá de su cuerpo.

Conexión, baile, reivindicación
Justo después, la artista se refirió a una persona del público vestida de mariposa luminosa, que brillaba desde la grada. La conexión de Ribó con su audiencia es evidente y especial, un vínculo desde la música que desafía edades y cualquier concepción o estereotipo que se pueda tener. Para prueba, el entregado público diverso que llenó el recinto con su presencia.
También hubo espacio para momentos más calmados, como Cançó de primavera, cantada en catalán. La bonita Yo Sólo Quiero Amor canción que reivindica los derechos del colectivo LGBT+ y que forma parte de la BSO de la película Te Estoy Amando Locamente.
‘Hay algo que me ha pasado y lo cuento en todos los conciertos’ dice Ribó con su mejor voz actoral (sus comienzos artísticos fueron como actriz de doblaje). Justo después, se arranca con su particular y única versión de Mayonesa, dándole una emoción que no parecía ser posible.
Un momento que hizo moverse a la pista del escenario de Noches del Botánico llegó con Amore amore amore, en el que la artista bajó con una cámara karaoke para cantar con su público. Después llegó Perra otro clásico que no podía faltar. Para balancear, nos regaló una nueva canción, Chicle mal enganchado interpretada con una graciosa puesta en escena.
Ya se iba acercando el ocaso de la velada y fue el momento en el que Ribó realizó un speech en el que bromeó sobre su «barriga cervecera», cuando el día anterior confirmó su embarazo. A pesar del posible cansancio que eso podía suponer, lo máximo que hizo la artista fue pedir una bebida azucarada.

«Decidme que estoy guapa», dijo justo antes de Kaiman, una de las canciones más celebradas de la noche. «Arriba el Papa» proclamó al terminar , y a continuación: «Yo también he venido a Madrid a levantar espíritus». Obviamente, la introducción de Too Many Drugs.
Ay mamá es una canción que no podía faltar, con el público coreando el tema de pe a pa. La velada terminó con la reinterpretación de la conocidísima canción de Franco Battiato. Mientras la original del italiano se centra en la música que no le gusta (en serio, se pasa así casi todos los versos), la catalana lo centra en una historia de descubrimiento personal.
Rigoberta Bandini brindó un concierto especial, divertido y emocional en un entorno único en el que, aparte del ambiente, destacó el excelente sonido. Esta noche, la artista volverá al escenario de Noches del Botánico. Hará contraprogramación a su querido Papa; pero nosotras tenemos claro cuál de los dos eventos ganaría.
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