Tras perder en apenas tres años grandes lugares de encuentro para el género como el Junco o el Café Central, uno de los teatros con más historia de la ciudad se transforma en un club para albergar este nicho de música tan necesario de mantener en los tiempos que corren.
Hay lugares que guardan la memoria de la ciudad entre sus paredes. Y luego está el número 7 de la calle Cedaceros. Un edificio que ha vivido varias vidas: que fue frontón, después el mítico cine Bogart, más tarde teatro… y que ahora, bajo el nombre de Babylon Club, se prepara para escribir el capítulo más sensual de su historia.
Dicen que las piedras hablan, y si las de este rincón de Madrid (a un paso de la bulliciosa esquina de Gran Vía con Alcalá) pudieran hacerlo, nos contarían secretos de alcoba real. Porque antes de todo, este espacio fue refugio para los encuentros clandestinos de Alfonso XIII y Doña Carmen Moragas. Ese aire de pecado original, de intimidad a escondidas, es el fantasma que Babylon ha querido invocar para su nueva apertura.
En Babylon Club han entendido que venir a cenar no puede ser un acto cotidiano. Aquí la propuesta es clara: la comida es un ritual, un «conjuro». Olvídate del ruido y las prisas. Su cocina se cuece «a fuego lento», buscando ese punto exacto donde la tradición se abraza con la vanguardia. No se trata solo de comer, sino de escuchar el relato que esconde cada plato. Son recetas pensadas para crear un ambiente de complicidad, donde la copa de vino no es un acompañamiento, sino una llave que abre la puerta a las confidencias.
La filosofía es clara: quieren que volvamos a ese lugar imaginario donde lo prohibido se volvía íntimo y cada bocado se compartía como un secreto que no se podía contar en voz alta.
Descubre la programación aquí: https://www.babylonmadrid.com/agenda
