Noche de jueves fría y tranquila en los aledaños a La Riviera en una noche que prometía ser altamente nostálgica y de celebración, porque, para qué nos vamos a engañar, pocos discos han envejecido tan bien con el paso de los años como lo ha hecho el Moseley Shoals y sus 12 impecables canciones. Entrando en la sala suenan los Kinks o The Who mientras vemos un grupeto de amigos con sus parkas al más puro estilo Mod sesentero, y es que los Ocean Colour Scene aunque surgieran dentro del estallido absoluto del Britpop a principios de los años ´90 fueron de los pocos grupos que quisieron rescatar junto y gracias a Paul Weller el movimiento Mod y todas las raíces pop de los sesenta perdidas, manteniendo las misma líneas establecidas en el  pasado y sin llegar a modernizar el sonido de una manera tan evidente como sí hicieron otros muchos que a día de hoy siguen dando coletazos mayores a los de Birmingham, pero ese es otro debate.

Daban las 21 (hora prevista del concierto) y no salían. En el ambiente, con una Riviera recibiendo a los últimos y muchos rezagados todavía, se hablaba del setlist y de las posibles canciones que podrían interpretar más allá del Moseley Shoals. Muchos sabían ya que la lluvia de Hits sería inminente y que tocarían el disco tal y como se confeccionó en 1996 al igual que hicieron el pasado mes de Julio en el Bilbao BBK Live, pero esto era otro cantar, los conciertos programados por Houston Party para Madrid, Barcelona y Zaragoza prometían ser más especiales aún si cabe tras tres años sin pisar nuestro país por salas.

Tras un cuarto de hora sobre el horario establecido salían al escenario Raymon Meade, Oscar Harrison, Simon Fowler y Sir Steve Cradock que colgándose la Les Paul a la espalda daba comienzo a las hostilidades soltando el archiconocido Riff de Day Tripper (esa canción que jamás se llegó a recoger en un disco) y que daba comienzo al concierto de la forma más inesperada posible. Tras este efusivo comienzo y dejando versiones a un lado entrábamos de lleno en el merecido homenaje al Moseley Shoals con The Riberboat Song, público alentado por un activo Simon que coreaba el estribillo “de pe a pa” ante la sonrisa de Steve, ¿cómo resistirse ante semejante trallazo? No lo diré muchas veces por no resultar pesado pero ver a Steve Cradock manejarse con la SG y los pedales es un atentico espectáculo en este tema en concreto, un duelo a cara o cruz entre ese de riff “Zepeliano” y el lado más Soul de Fowler, solo por esto ya casi merecía la pena haberse desplazado a La Rivera.

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Ocean Colour Scene @adrimoraleda

Pero había más, la hoja de ruta venía marcada claramente por dos canciones que a uno le hacen soltar la lagrimita a poco que se tenga un mero de sensibilidad auditiva y emocional, la primera con Simon a la acústica The Day We Caught The Train. El que haya estado en más de un concierto de esta banda tendría ese  «uuuuuh,la la”  interiorizado para el final del festín, pero el pasado miércoles se tornaba por completo el repertorio para obligar a que fuesen otras las que cerraran el concierto, algo interesante más allá del simple hecho de recuperar canciones que no tocabas desde hacía 20 años y que podías haber llegado a olvidar como el propio Simon durante la noche llegó a admitir.

Aún con las cuerdas vocales fría el público madrileño respondió ante ese himno inmortal para toda una generación y daba continuación con la icónica The Circle, canción que perfectamente podría haber firmando el mismísimo Paul Weller, aunque en la grabación del disco se quedara solo con la parte de la guitarra. No sabemos si era demasiado pronto para tocar dichas canciones pero lo cierto es que desde este momento hasta el final del repaso al disco la cosa fue para arriba en cada canción de una forma notoria con respecto al comienzo, Lining Your Pockets y Fleeting Mind no pudieron sonar mejor y más compactas, justo ese momento más acústico en el que para muchos reside el mayor disfrute empezó a resultar bastante molesto el murmullo generalizado en la sala tan “nuestro” cuando una parte del concierto deja de tener interés, algo incompresible cuando pagas 33€ por ver a un grupo que en principio te apetece ver, como imagináis esta tónica se hizo más que habitual en los momentos acústicos de la velada.

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Ocean Colour Scene @adrimoraleda

It´s My Shadow hacía de puente en uno de los momentos más bonitos de la noche y daba paso a Policemen & Pirates donde volvíamos a ver a los OCS más cañeros liderados por la guitarra de Cradock ,acentuándola así en directo como uno de los grandes ganchos del disco. The Downstream volvería a lo más nostálgico del concierto para acaba el Moseley Shoals en todo lo alto con la pegadiza e irresistible Yo´ve Got It Bad con reminiscencias Stonianas y la psicodélica Get Away con un Steve inspirado dejando la conmemoración del disco en todo lo alto. El público aplaudía y ellos se dejaban querer, esta es su segunda casa sin ninguna duda “Tras UK, España es el lugar donde más nos gusta tocar” reconocía el propio Simon.

El turno para la conmemoración del disco acababa sin descanso, tampoco nos iríamos muy lejos, un año arriba hasta el Marchin’ Already (1997) la otra gran obra de su carrera y que nos harían recordar hasta en cinco ocasiones. Foxy’s Folk Faced primero y Better Day, esta última con Steve al teclado haciendo las veces de guitarra, teclista y corista en uno. Todo ello bajo una Riviera al unísono cantando ese estribillo que Simon al borde del foso agitaba con los brazos que se corease. No había descanso, Profit In Peace se convertiría en el momento de locura colectiva de la noche con  “hey we don’t fight no more» con el que viajábamos hasta 1999 y un One From The Modern tan denostado por la crítica en su día pero que tan bien sigue funcionando en directo.

Sin remedio alguno nos acercábamos al final del concierto y era buen momento para recuperar alguna joya perdida, I Wanna Stay Alive With You era una de ellas, B Side incluida en la edición Deluxe del Moseley Shoals haría las delicias de los más fanáticos  y reivindicaría a su vez el momento de máximo esplendor compositivo que llegaron a vivir donde hasta las B Sides y rarezas eran auténticas maravillas. Volvíamos al One From The Modern para que Simon y su harmónica nos regalaran la bonita So Low, Get Blown Away pondría prácticamente la guinda a la noche antes de cerrar el set principal con la clásica Travellers Tune y dejar al personal algo movidillo tras los momentos emocionantes vividos anteriormente.

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Ocean Colour Scene @adrimoraleda

El cierre iba a correr a cargo de otra B Side del Moseley Shoals, Robin Hood, con Fowler y su acústica como reclamo principal junto a un conmovedor snippet final del Live Forever de Oasis que bien podría quedar meramente expositivo si no fuese por lo mucho que significa para esta banda Oasis y la persona de Noel Gallagher en su historia… Y sí ¡quedaba una! HUNDRED MILE HIGH CITY , en mayúsculas. Una canción que durante giras y giras había servido para dar comienzo a sus recitales y que esta vez le tocaba ser la última, de nuevo el recital del virtuoso de Steve Cradock dando una buena lección de cómo se hace esto de tocar la guitarra con distorsiones.

21 canciones en hora y media, público entregado y los tres de Birmingham satisfechos del recibimiento y buen hacer del público español (murmullos aparte). Ni mucho menos fue el concierto de su vida, con un inicio poco engrasado y un Simon Fowler algo desconcertado pero que como bien dijimos a partir de la cuarta canción empezó a coger forma y donde los medios tiempos y canciones más acústicas dotaron al repertorio de una nostalgia que muchos de los presentes demandaban y acudían a La Riviera para recuperar. Los grupos al igual que las tendencias van cambiando conforme a los años, pero las canciones no entienden del paso del tiempo si son realmente buenas y Ocean Colour Scene lo volvió a demostrar con un catálogo de temas de incuestionable trascendencia.

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