Vuelven con nuevo nombre y con una clara nueva imagen. Eran Labs Trapp, pero todo aquel ruido lo han dejado atrás para sumergirse (y nunca mejor dicho) en un nuevo mundo. Han pasado por muchas luces y sombras y han decidido ahogar todo ese aprendizaje para brotar y despedirse con una clara declaración de intenciones: «Son los raros y nada los puede matar».

Os voy a contar un par de secretos. Hace dos años que me enamoré en verano de esta canción a guitarra y voz en una tarde noche pseudo improvisada. Y hace dos semanas, me llegó por whatsapp  un audio que decidí darle al play previo a un viaje breve de autopista. 20 minutos para ser exactas. Entré en bucle: me sentí en paz durante los corto espacio tiempo y  de trayecto hacia mi destino.

No hay más que piano, voz y un sinfin de atmósferas que generan ese murmullo que induce al silencio y a quedarte tranquilo contigo mismo. Creo que con esto Mallo se despide para dejar fl paso a la nueva década y con ello a su primer álbum que si sigue encaminado por transmitir esta paz, volveréis a verme escribir un poco más que estas sencillas líneas.

Siéntate, ponte los cascos, respira hondo y déjate caer.

 

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